Cuidado

Nuestra tela está tejida a mano a partir de textiles recuperados. Está diseñada para ablandarse, asentarse y desarrollar carácter con el uso. Con un cuidado atento, cada pieza puede usarse durante muchos años.

El primer lavado 

La tela tejida a mano puede encogerse ligeramente en su primer lavado, normalmente entre un cinco y un diez por ciento. Las telas teñidas pueden soltar exceso de color durante los primeros lavados.

Lavar por separado en agua fría durante los primeros tres o cuatro lavados. Volver la prenda del revés ayudará a preservar la profundidad del color.

Lavado 

Para las piezas tejidas a mano, lavar a mano en agua fría, por debajo de 30°C, con un detergente suave. Evitar el remojo prolongado y no usar lejía.

Si es necesario lavar a máquina, usar un ciclo delicado y frío y colocar la prenda dentro de una bolsa de lavado.

Secado

Extraer el exceso de agua con suavidad sin retorcer. Colocar en plano entre toallas para absorber la humedad y luego secar en plano a la sombra.

Los tintes se suavizarán y desteñirán si se exponen a la luz solar directa prolongada. No se recomienda el secado a máquina.

Planchado 

Planchar a baja temperatura mientras la tela esté todavía ligeramente húmeda. Los tejidos más pesados pueden plancharse al vapor por el reverso.

Almacenamiento 

Guardar doblado en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar directa. Para prendas tejidas a mano más pesadas, es preferible doblarlas a colgarlas, ya que colgarlas puede distorsionar gradualmente el tejido.

Una nota sobre la tela

Los textiles tejidos a mano se elaboran a partir de recortes de tela recuperados que se unen a mano para formar un hilo continuo antes del tejido.

Las variaciones en el color, la textura y el tejido son una parte inherente y celebrada de este proceso. Reflejan los orígenes del material y la mano de su creadora, y deben entenderse como características de la tela, no como imperfecciones.